26 de noviembre de 2009

Una vida más feliz

Tut! Tiiiiirirurí! Tut! Tiiiirirurí!

"Sí! Buenos días, un momento (bostezo). Lexihel su asistente madrugador, ofrezca usted el desayuno y yo ofreceré mis servicios..."

Mis clientes favoritos son aquellos que siempre llaman en horario de Sala de Emergencias, eran las 6:15 de la mañana.

- Lex, deja las payasadas y vente que necesito de tus servicios.
- ¡Ok! Pero no es payasada... Dime qué hay para desayunar...
- ¡Ah vaina...! Tu dale que te estoy esperando, ya yo resolveré lo del desayuno.
- ¡Eres un gran ser humano, me visto y salgo para allá!

Mirando el reloj en mi teléfono me di vuelta y volví a enrollarme en mi cubrecama como una panqueca, de lo bien que se sentía mi colchón a esa hora. Bellas angelitas revoloteaban entre mis sueños cuando vuelve a sonar el más hermoso y a la vez vil de los aparatos de telecomunicaciones jamás inventado.

- Si la emergencia es que necesitas papel higiénico, ¡pues no lo hago yo..!
- Que no te doy porque.... aaaargh...!
- ¿Enojado tan temprano?
- ¿Vas a venir o no?
- Claro que sí, te dije que me vestía y salía para allá.
- Hace dos horas...
- ¡Bueno! Es que yo no dije a que hora empezaría a vestirme y mi horario de trabajo inicia a las 8:00am. Ya va, que me como un sanduchito.
- Pero...
- Sí, lo del desayuno va. De algún modo me pagarás el madrugón, el sanduchito sólo es un prólogo.

Generalmente no me comporto así con mis clientes, pero Josefo es toda una excepción, es de esos clientes que siempre encuentra el modo de acabar con el computador 24 horas después de que se lo has puesto a punto y como sabe que cuando lo daña él no hay garantía, se resigna y hace lo posible por mantenerme contento, tratando de reducir así el costo de la factura. Claro que lo logra, o al menos eso piensa, pues gasta lo mismo en mantenerme contento que en pagar el servicio completo. Aún así, ha aceptado esa relación simbiótica con la que me siento tan a gusto. El día anterior había dejado de funcionar el Sistema Operativo por un feo error causado por un virus, estaba seguro de que hoy la historia sería parecida.

A las 8:45am estaba en la puerta de su casa y al cruzar la puerta ya olía a una curiosa pero agradable combinación de tequeños, aguacate y café. Así da gusto trabajar. Mientras muerdo un tequeño y escucho su versión de la historia, doy un vistazo a la pantalla de inicio.

- ¿Lo abriste? -Pregunto mientras retiro la tapa lateral del gabinete
- ¡Por supuesto que no! ¿Cómo crees?
- No, pregunto nada más... Es que parece que...

Luego de dar un par de toques a la prioridad de dispositivos de arranque, intercambié de posición los cables SATA de los dos discos duros, C:/ ahora estaría en el canal SATA 0 y D:/ en SATA 1. Aseguré la tapa con sus dos tornillos y oprimí un par de teclas: ¡Beep!

- ¿Arrancó?
- No, sólo estornudó, está resfriada.
- ¡Pendejo! Ya prendió. ¿Qué tenía?
- Al parecer el duende de los cables instaló mal los discos duros, al estar en el orden incorrecto el sistema estaba buscando arrancar por el disco equivocado.
- Eh... Bueno... Eso nadie lo toca sino tu. ¡Pero bueno vale que bien que esté resuelto, gracias! ¿Te debo algo?
- No chico, tranquilo. Pero pasaré llevándome un par de tequeños más, que están bien sabrosos.
- Uh... O-ok. Yo monto otro poquito ahora.

Estaba feliz de ver su PC arreglada y de que yo no cobrase nada en absoluto, pero realmente no se sentía igual de contento de que su informático le tumbase de frente el desayuno. Pero bueno, todo tiene un sacrificio. Yo me despedí con naturalidad de mi cliente amigo y me fui.

A las 2:25pm suena nuevamente mi celular:
- ¿Qué dañaste ahora?
- ¡Bueno, no se. Otra pantalla negra y letritas blancas!
- Perdooonaleee señooor ♫
- ¿Cómo?
- Nada, nada. Que ya voy.

Vuelvo al lugar del siniestro con un poco más de pereza que en la mañana, pero antes de salir, me pasé por Google Docs e hice una edición rápida y descuidada a un documento de texto. Al llegar, encontré el mismo gabinete, esta vez con un tornillo menos que trataba de esconder su descuidada presencia tras la esquina de uno de los altavoces, en frente, se hacía notar sin disimulo alguno el frontal de un lector de memorias que no estaba en la mañana. El en seguida intentó levantarse y le interrumpí: "no fuiste tu... yo se... dame un minuto. ¿Me regalas algo de beber? No se si es el clima o el asombro pero me siento bastante acalorado". Con algo de enojo en su rostro se fue a la cocina a preparar algo, corregí el nuevo error causado y de inmediato abrí la puerta de la sala, di algunos empujones a la pequeña mesa del computador hasta ubicarla frente a la puerta, dándole la vuelta para que su monitor mirara hacia la calle, ejecuté mi documento Docs y fui a la cocina. Conversamos sobre lo que le había pasado y le informé qué había hecho para repararle, aclarándole que esta vez sí le costaría por haber tenido que ir dos veces, bebí lo que me ofreció y salí...

"¡¡ERES UNA INMENSA PLASTA DE MIERDA!!" Escuché cuando apenas me había alejado unos cincuenta metros de su casa. Ahí estaba mi cliente, sin decidirse entre matarme a golpes o morir de risa... mirando a la pantalla de su computador...


Posted via email from Lexihel en Posterous

blog comments powered by Disqus